martes, 29 de mayo de 2012

¿Cómo definiría el término hipermediaciones?

—¿Cómo definiría el término hipermediaciones? —En 1987 Jesús Martín Barbero permitió dar un salto gigantesco en los estudios de comunicación: el paso “de los medios a las mediaciones” superó las visiones instrumentalistas de los medios y reencuadró el estudio de la comunicación en una teoría cultural. Los medios dejaron de ser vistos como un “canal que transmite información” para ser considerados un espacio de conflicto y construcción de hegemonías sociales, un lugar donde se expresan estrategias de dominación, tácticas de resistencia y se construyen identidades colectivas. Lo que dije sobre la televisión —el medio masivo por excelencia— es en gran medida aplicable a los diarios. La prensa también está cambiando para poder sobrevivir. Los diarios tratan de adaptar su maquetación, se vuelve más dinámica, incluyen infografías, etc., pero yo creo que es insuficiente. En esta línea de razonamiento, tal como expuse en mi libro Hipermediaciones (Gedisa, 2008), creo que ha llegado de pasar “de los nuevos medios a las hipermediaciones”. De esta forma, tal como decía hace dos décadas Martín Barbero, perderíamos el objeto para ganar un proceso: el proceso de hipermediación. Al hablar de hipermediación no nos referimos tanto a un producto o un medio sino a procesos de intercambio, producción y consumo simbólico que se desarrollan en un entorno caracterizado por una gran cantidad de sujetos, medios y lenguajes interconectados tecnológicamente de manera reticular entre sí. Cuando hablamos de hipermediaciones no estamos simplemente haciendo referencia a una mayor cantidad de medios y sujetos sino a la trama de reenvíos, hibridaciones y contaminaciones que la tecnología digital, al reducir todas las textualidades y procesos a una masa de bits, permite articular dentro del ecosistema mediático. —Usted nació en la ciudad de Rosario, ¿Ha visitado los sitios, portales de los medios locales? ¿Cuál es su opinión al respecto? (Rosario 3, DiarioLa Capital) —Trato de no visitarlos para no enterarme cómo le va a Central… Hablando seriamente, no puedo dar mi opinión porque visito muy poco esas webs. Me gustaría tener más tiempo pero apenas alcanzo a hacer un vuelo rasante por la home-page de los diarios nacionales. —¿Cuáles son los referentes (medios, comunicadores) que usted sigue? —En Twitter sigo unas 400 personas, muchas de las cuales son investigadores, empresarios y periodistas especializados en comunicación digital, tecnología, ciencias sociales y medios interactivos. Twitter se ha convertido en una de mis herramientas preferidas para mantenerme informado de lo que pasa en mi campo de investigación. Por otro lado sigo con atención los movimientos de los referentes históricos en este campo de estudio, desde Alejandro Piscitelli en Argentina hasta Jesús Martín Barbero en Bogotá, Bob Logan en Toronto o Kevin Kelly y Henry Jenkins en California. El ecosistema de los medios está lejos de llegar a un punto de equilibrio: cada semana aparecen nuevos dispositivos y experiencias que lo modifican. Hace un año y medio no había tablets, y hace seis años Youtube o Facebook no existían. En este contexto no es fácil reflexionar o proponer teorías: hay que tomar distancia y —como decía Gramsci— saber diferenciar lo coyuntural de lo orgánico. O sea, por un lado trato de moverme en el flujo de tweets y otras microinformaciones que circulan por las redes sociales, y por otro trato de mirar las cosas desde lejos para, como proponía McLuhan, identificar patternsy configuraciones transversales.

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